Las cooperativas se basan en valores que fomentan de manera explícita la igualdad para todos, incluidas las mujeres, pero aún queda mucho por hacer.
El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) de este año 2026, Xiomara Núñez de Céspedes (presidenta del Comité de Equidad de Género de la ACI) compartió un mensaje de vídeo en el que reiteraba el compromiso cooperativo de «esforzarse para crear sistemas más justos, más equitativos e inclusivos para todas las mujeres y niñas».
Este fue su mensaje: «Millones de mujeres en todo el mundo siguen enfrentándose a barreras estructurales como leyes discriminatorias, un acceso desigual a la tierra y al crédito y una falta de representación en la toma de decisiones».
«En el movimiento cooperativo internacional vemos como cada día las cooperativas siguen creando oportunidades. Cuando las mujeres se organizan en cooperativas, hacen que su voz sea más fuerte, comparten recursos y construyen más espacios democráticos e inclusivos».
Hoy, 9 de marzo, la Sra. Núñez de Céspedez participa en la inauguración de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70) de las Naciones Unidas, la mayor reunión anual de la ONU centrada en los derechos de las mujeres y en la equidad de género.
Núñez de Céspedes recuerda que el tema de este año, «Acceso a la justicia para las mujeres y las niñas», «está estrechamente vinculado con la realidad diaria a la que se enfrentan las mujeres en las cooperativas en todos los sectores y regiones».
En una declaración para el CSW70, La Sra. Núñez de Céspedes afirmó: «El acceso a la justicia no es solo una cuestión de tribunales y otros sistemas jurídicos formales. Se trata de garantizar que las mujeres puedan exigir sus derechos colectivos, sociales y económicos. Las barreras estructurales, incluidas las leyes discriminatorias, el acceso desigual a la tierra y a los recursos productivos, la escasa inclusión financiera y la infrarrepresentación en la toma de decisiones siguen impidiendo a las mujeres ejercer plenamente estos derechos».
«Las cooperativas, como empresas centradas en las personas y gobernadas democráticamente, proporcionan opciones prácticas para superar estas barreras. Al unir sus recursos, fortalecer su voz colectiva e integrar la equidad en las estructuras de gobernanza, contribuyen al empoderamiento económico de las mujeres y a crear más ecosistemas jurídicos locales inclusivos».
Núñez de Céspedes añadió que el Año Internacional de la Agricultora de la ONU de 2026 debería funcionar como catalizador para el cambio estructural. «Las agricultoras son un engranaje fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible y, aun así, se enfrentan a la discriminación sistémica respecto al acceso a la tierra, al crédito, a los mercados y a la protección jurídica. Las cooperativas agrícolas pueden desempeñar un papel transformador en la promoción de sus derechos y el fortalecimiento de su acceso a la justicia».
La Sra. Núñez de Céspedes instó a los Estados miembro a revisar y reformar las leyes y prácticas discriminatorias que impiden una participación igualitaria de las mujeres en la vida económica, a reconocer e integrar las cooperativas en los marcos nacionales de equidad de género y acceso a la justicia, y a garantizar que la justicia nacional y las políticas de desarrollo eliminan las barreras específicas a las que deben hacer frente las mujeres en el ámbito rural y de base, incluidas las agricultoras.